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Tupe, pueblo inconquistable

Febrero 15, 2008

TupinosLos que quieren escribir sobre Lima no lo tienen tan fácil. Ubicado a 2.830 m.s.n.m. y con un clima cálido durante el día y frío en la noche, San Bartolomé de Tupe está ubicado en Yauyos, provincia de Lima, a seis horas de una larga caminata desde Catahuasi (último pueblo de Cañete). El trayecto es difícil, pues todos saben que el camino es estrecho y la carretera no está asfaltada, sin embargo, las ganas de conocer culturas escondidas y lenguas ancestrales, hacen que uno se olvide de los inconvenientes.

Con espíritu e idioma propios

Al llegar a Tupe parece que todo estuviera deshabitado. El silencio que alberga la plaza principal crea una sensación de expectativa por el recorrido. «Si bien es un pueblo con una realidad social bastante dura, tiene una historia maravillosa», comenta el alcalde Hipólito Rodríguez.

 

Definitivamente, lo que más caracteriza a los tupinos es su lengua: el jaqaru, cuyo origen se remonta a siglos atrás, pero que ha perdurado en el tiempo. Tupe es la única población del país donde se habla esta lengua. Por muchos años fue la más importante de la región, extendiéndose a Lima y a Nasca hasta llegar a Ayacucho, donde se inició la cultura Wari.

 

Esta lengua es hermana del aymara y el kawki (idioma casi extinto, que solo se habla en Cachuy, anexo de Tupe). Los tres provienen del proto jaqi o lengua madre. «El jaqaru era hablado por miles de habitantes en diversas regiones del centro. Al transcurrir el tiempo, su uso se ha reducido solo a esa población. Tal vez por su difícil acceso geográfico no logró la influencia del quechua», comenta la autoridad edil.

 

Hoy los tupinos son bilingües. Según refiere Hipólito Rodríguez, la enorme presión de la lengua española ha generado ciertos cambios y modificaciones en el jaqaru. «Ambos son aceptados por todos, aunque con mayor inclinación por el castellano», sostiene.

Afectados por el terremoto

Tupe también sufre los estragos del último terremoto que afectó el sur del país. El 90 por ciento de las casas construidas a base de piedra y adobe se desplomó dejando en la calle a cientos de habitantes. Algunos niños, mujeres y ancianos siguen durmiendo en la intemperie. El frío arrecia, sin embargo, no hay alternativa para los damnificados, pues debido a la difícil geografía y la falta de una carretera no han sido debidamente atendidos.

 

El único colegio se encuentra entre escombros. «Tupe es un ejemplo de resistencia cultural y con seguridad renacerá de las cenizas, pero a la vez espera la ayuda que le permita volver a relucir y celebrar su vigencia a través de los siglos», afirma el alcalde.

Cultura y vida

Un elemento peculiar en Tupe es la vestimenta de sus pobladores. Las mujeres jóvenes y niñas usan trajes de tela roja debajo de la rodilla, al estilo escocés, y se colocan una faja roja en la cintura, con iconos de andenería y figuras geométricas, también tienen pañuelos color granate que les cubre la cabeza y un manto oscuro y grueso que las protege del frío.

 

Pero lo que más resalta es la vestimenta de las mujeres mayores, quienes utilizan, en ocasiones muy especiales, sus peculiares accesorios. Ellas cuelgan en sus cuellos los «topos», discos enormes de plata labrada en nueve décimas, así como llamativos aretes que adornan su rostro, dándoles un aire de elegancia y soberbia. Existen registros que indican el uso de estos elementos desde hace más de 500 años. Incluso el cronista Huamán Poma de Ayala hace referencia a estos en sus lienzos sobre la vestimenta Wari. Las mujeres usan trajes llamados «anacos», sobre todo en las fiestas del pueblo. Los hombres no visten algo tan llamativo. Lo fundamental es el sombrero negro y la faja en la cintura.

 

Tupe es un pueblo esencialmente ganadero, la abundancia de pasto garantiza la crianza y producción de queso. La agricultura es prácticamente de subsistencia, con una producción esencial de papas, maíz y ocas, alimentación básica de los tupinos.

 

El rasgo geográfico más resaltante de este lugar es el «tupinachaka» o «tupe viejo», gigantesca montaña de piedra sólida que se alza a manera de su escudo protector. En las diversas montañas que lo rodean se esconden distintas edificaciones y vestigios aún desconocidos.

 

Este pueblo todavía no recibe el potencial turístico que representan sus costumbres. Tupe es un destino de interés para el estudio y la observación de una cultura ancestral que perdura en el tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tumbes, encuentro con la naturaleza

Febrero 15, 2008

ManglaresUbicado al norte de Perú, Tumbes rompe todos los esquemas de las urbes costeñas del país. Posee clima tropical, un río que se puede navegar todo el año, y unas calles repletas de “matacojudos”, nominación dada a los mangos de gran tamaño. Estos, dispuestos en hilera en casi todas las calles, hacen que la ciudad entera destile un colorido panorama. Es fácil mirar ese mínimo paisaje y tener acceso a tranquilidad. Sin embargo, se tiene que soportar las modificaciones climáticas producidas por la presencia ocasional del fenómeno climático El Niño.

 

De leyenda.-

 

La memoria de los tumbesinos cuenta que, luego de amanecer en la bahía de Caráquez (Caracas), el cacique Tumbe – o Tumba – llegó a la isla de Santa Clara (Ecuador). Tras su muerte, su primogénito Quitumbe recibió la responsabilidad de expandir sus dominios. Así, en un valle al sur del reino fundó el pueblo Tumbes en honor a su padre.

 

Los antiguos pobladores de dedicaron a la pesca y aprovecharon el bosque seco, donde combinaban cultivos agrícolas y forestales. Con el paso del tiempo se establecieron en la región los tumpis, quienes sostuvieron su propio idioma e identidad. Con la llegada de los españoles al Perú se cambió toda la organización política, social y cultural de los habitantes, no sólo de Tumbes, sino de todo el Perú. Las razas indígenas se redujeron debido a los abusos y epidemias. Sin embargo, durante la Colonia y la República, se consiguió subsistir gracias a los recursos de su ecosistema tan singular.

 

Riquezas naturales.-

El 2 de marzo de 1988, con el propósito de conservar y proteger una parte del ecosistema manglar del país, se estableció el Santuario Nacional Manglares de Tumbes. Sin duda, el más representativo del norte del país, en el habitan especies terrestres, y sobres todo acuáticas. Asimismo, una fuente de atracción turística para el país.

  En este Santuario existen 41 tipos de flora, distribuidos en biotipos, es decir, los territorios donde se desarrollan determinados seres vivos; y ecotonos, que son las zonas de transición natural entre dos ecosistemas distintos. “De todas las especies de aves que habitan en los manglares, ocho son exclusivas de la zona. Están el gavilán del mangle, que se alimenta de cangrejos; la garza cangrejera o ibis blanco, el flamenco; la tijereta o ave fragata, que se reproduce en el follaje; la garza blanca, entre otros”, explica al detalle Gilmer Córdoba, guía turístico del circuito que se realiza desde Puerto Pizarro hacia todo el Manglar. A la vez, este es hogar de mamíferos como el perro conchero, especie poco conocida; y la zarigueya.

 

En medio de las especies acuáticas, algunas son de importancia económica para la región. Tal es el caso los langostinos, que llegan al lugar debido a la marea alta; luego teneos al cangrejo rojo o cangrejo de los manglares, y el cangrejo carretero, que recicla la materia inorgánica del manglar; y enterradas bajo el fango se encuentran las afrodisíacas conchas negras. Cabe resaltar que este último tiene períodos de veda cada cierto tiempo, debido a las masivas extracciones en la zona.

 

Criadero de cocodrilos.-

“Hay una gran demanda de turismo por el hábitat de estos reptiles, que ha sido incluido recientemente en el circuito de viaje. Este es visitado mensualmente por un promedio de 1, 600 personas”, cuenta Córdoba, sobre esta nueva forma de desarrollar el ecoturismo en el Perú.

  Este zoocriadero creado en 1996 por el Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (FONDEPES), cuenta con una familia integrada por cerca de 300 ejemplares de cococrilos de la especie cocodrilus acutus o cocodrilos americanos, los cuales se encuentran actualmente en vías de extinción.

 

Los primeros en ser traídos a este criadero fueron ‘Juancho’, y ‘Chalo’, quienes obtuvieron sus nombres por quienes los transportaron desde zonas aledañas hasta su nuevo ambiente. La primera nidada fue registrada en el año 2000 conteniendo 14 huevos; del total de huevos anidados, cinco tuvieron muerte embrionaria y el resto fueron infértiles. Con la experiencia adquirida, a partir del 2002 se están logrando obtener exitosamente cada año un número creciente de puestas y en la actualidad es posible la eclosión sin problemas de casi todos los huevos de las nidadas.

 

Tumbes también es conocida por sus playas de aguas cristalinas y arena blanca, últimamente amenazadas por el esparcimiento de petróleo tras la explosión del Busque Auxiliar Transporte de Petróleo B.A.P Supe. Este derramamiento está siendo arrastrado de norte a sur por las corrientes y mareas que se dan en esa parte del litoral peruano. Sin embargo, si la dirección de las corrientes actuales no varían, el petróleo no llegaría a la zona de los manglares de Tumbes, lo que significaría un desastre ecológico mucho mayor a este paraíso natural.