Un día de clases en el hospital

By machinxd

AyudaCarmencita, a sus cortos siete años, lucha en contra de su parálisis cerebral por seguir las instrucciones de su maestra, quien con perseverancia le da una educación antes negada en su lejana localidad natal de Huancavelica.

  

En el año 2000, bajo la iniciativa de la Fundación Telefónica, se llevó a cabo un proyecto que tiene como objetivo establecer aulas de clases en hospitales alrededor del Perú para complementar la educación de los niños y adolescentes en su etapa de internamiento y rehabilitación.

  

Con respecto a la currícula, la profesora Mónica Cruz explicó, “Nos desempeñamos con un plan de trabajo que nos da la institución, que es en base a temas sobre la naturaleza, arte y el Plan Lector”.

  

De acuerdo a estos criterios, las docentes además trabajan apoyadas en la Internet. El programa radica sobre dos ejes en particular: lo que es la educación en sí misma y el trabajo social.

  

Pedagogía de la ternura

En este espacio los pequeños pacientes tienen una ventana al mundo donde se olvidan de su estancia en el hospital. Para Rosario Jiménez, Coordinadora del Proyecto, es importante tanto el contenido como la actitud en el momento de la enseñanza. “No puedes entrar y simplemente enseñar geometría. Con la pedagogía de la ternura les das un espacio, sabes escucharlos y tienes que saber cuándo hablarles”.

  

El caso de Katia, quien sufre de parálisis cerebral, ha sido especial para la profesora Mónica Cruz, quien se encarga de una de las aulas en el Hogar Clínica San Juan de Dios, puesto que esta niña, oriunda de Cusco, ha mostrado una evolución favorable desde su llegada a la capital. Ahora es capaz de escribir y leer, domina los programas de computación y ha llenado de alegría a sus padres.

  

“Las sesiones duran una hora y media, con un promedio de 30 niños diarios. Trabajamos con grupos son de 4 a 8, 8 a 13 y de 13 a 18 años, divididos a su ve en grupos de niños y niñas. Además, los martes y jueves se ocupan de adolescentes de 13 a 18 años”, declara la docente.

  Se arma una estructura educativa especial para las aulas, que constan de diez módulos informáticos que ayudan a desarrollar habilidades instrumentales como la comprensión de lectura, el razonamiento lógico y la creatividad. Habilidades que les van a permitir al niño complementar la educación que recibió en la escuela.    

Portadores de esperanza

Los profesores encargados son especialistas en educación especial e inicial. Una vez al año se les reúne en la capital para una capacitación gratuita. Un grupo de supervisores viajan dos veces al año a las aulas en provincias. Además se realiza un monitoreo continuo a través del Chat y correo electrónico.

  

Los hospitales en los que se implementa estas aulas se caracterizan por ser los más pobres o necesitados de su localidad.

  Rosario Jiménez cuenta la experiencia que tuvo con una niña de una zona rural de Arequipa, que estuvo internada por unos cinco meses. ”Ver la emoción de su papá después de que su hija estuviera leyendo en sólo tres meses algo que no había aprendido en 7 años fue bastante gratificante”. Esta es una de las tantas historias que se viven gracias a este valioso programa.  

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