Audaces cronistas de la guerra y la paz

By machinxd

Mariana Sanchéz AizcorbeLas guerras han cobrado la vida de decenas de enviados especiales. Ellos no fueron a luchar sino a contar lo que sucedía. A evitar con sus crónicas que el silencio oscureciese la verdad de los hechos.

  

Estos profesionales se desplazan a los lugares más espinosos del planeta y nos hacen llegar las noticias en medio del peligro y el nerviosismo que produce el arriesgar la vida bajo el fuego cruzado, las amenazas de muerte, entre otras complicaciones.

  

«Lo siento como una obligación, una necesidad interna de poder contar las cosas más tristes y duras a las que se enfrenta un ser humano”, comenta la reconocida periodista Mariana Sánchez Aizcorbe. Asimismo, agrega que «es importante decirle al televidente que si bien no voy a cambiar nada, quiero dar a conocer lo que está sucediendo».

  

Las situaciones propias de los conflictos exponen a los hombres de prensa a riesgos que se encuentran fuera de su prevención. En esas circunstancias, en la actualidad se cuenta con una reglamentación específica para quienes cumplen su labor durante un contexto bélico.

  

Misiones peligrosas

Mariana Sánchez Aizcorbe ha cubierto sucesos en lugares tan remotos como Kosovo, Chechenia o el Timor Oriental. “Ser corresponsal para Al Jazeera fue un descubrimiento, puesto que no tenía una valoración de la guerra. Esta experiencia te afecta y te cambia. A mí me fortaleció como persona”, explica.         

  

La labor que desarrolla esta reconocida periodista durante una hostilidad es conocida como Misión Profesional Peligrosa. Esto sugiere que por razones de su trabajo, al cubrir hechos relacionados con un conflicto armado de carácter local o internacional, cuenta con la protección que el Derecho Internacional Humanitario (DHI) otorgada a la población civil, como está estipulado en el Cuarto Convenio de Ginebra de 1949.

  

La responsable de Comunicación del Comité Internacional de la Cruz Roja, Dafne Martos, precisa que «en este caso el profesional no utiliza más elementos que los propios de su labor y no recurre al uso de armas con las que pueda atacar o defenderse, por ello debe ser respetado y no se le tiene que herir o matar».

  

Por otro lado, los reporteros que en cumplimiento de su trabajo deciden abordar medios de transporte de cualquiera de los combatientes, ingresar a sus instalaciones o vestir como comando, de inmediato se convierten en sujetos de ataque, estos son los corresponsales de guerra.

  

En el campo de batalla

El convertirse en testigo de una historia aún no escrita, provoca en el reportero una necesidad de aproximarse cada vez más al lugar donde se producen los hechos. «En un conflicto tienes que priorizar tu información, comunicar lo más novedoso y seguir las recomendaciones de las fuerzas del orden», señala Renzo Mazzei Mancesidor, joven reportero de Canal N, quien participó del primer curso de corresponsales de guerra desarrollado por las tres fuerzas armadas peruanas, en conjunto con el Ministerio de Defensa.

  

El contar un conflicto con imágenes y palabras, no es tarea fácil. Exige valentía, mucha sensibilidad y es una labor que tiene mucha historia detrás. No podemos olvidar que al principio eran los soldados los encargados de transmitir las noticias del frente. Desde entonces han sido muchos los hombres de prensa que han dedicado su vida a ello e incluso la han perdido. “Corresponsales de guerra solo existen en la actualidad, con esa categoría inscritos en su ejército, en China, quienes son  personas que participan como periodistas formando parte del ejército”, argumenta Dafne Martos.

  

La mayoría de los periodistas han pensado alguna vez en dedicarse a la corresponsalía de guerra. Convertirse en testigo directo de los acontecimientos son estímulos a los que no puede resistirse. Todos los que se proponen trabajar en esta profesión tienen en su memoria a personajes como Ernest Hemingway o Arturo Pérez Reverte, quienes fueron corresponsales de la Guerra Civil y el Golfo Pérsico, respectivamente.

  

Asimismo, a la hora de transmitir la información, la falta de sueño, el hambre y el miedo, son pequeños obstáculos que tienen que afrontar estas personas por la noticia. «No me siento preparado para ir a una guerra, pero si me lo proponen, no lo dudaría un segundo.  Creo que ningún periodista se negaría a vivir una experiencia como esta”, afirma Renzo Mazzei.

  

El periodista nació para contar historias. Una realidad que, a veces, se olvida por culpa de distintas presiones. “En Kosovo me sorprendía el hecho de que las mujeres se sentaran a ver la telenovela “Marisol”, a pesar de todo el problema que ocurría a su alrededor”, refiere Mariana sobre una de las tantas historias que nunca pudo contar.

  Esta visión parcial se intenta complementar con las crónicas de estos reporteros sin fronteras que no pudieron ejercer su trabajo con libertad. En la última década, más de trescientos hombres de prensa han sido asesinados cuando estaban ejecutando labores informativas, convirtiendo a esta actividad profesional en una de las más peligrosas del mundo.

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Una respuesta para “Audaces cronistas de la guerra y la paz”

  1. ruben Dice:

    soy peruano como tu madame mariane ,te admiro yq ue dios me la cuide y bendiga siempre

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